Horas, minutos, segundos./ Hours... minutes... seconds...
Como dicen por allí, en un segundo se va la vida, es decir, entre la
permanencia de la vida y la culminación es ésta, hay acciones que permiten que
la primera prevalezca. Todo lo comentado anteriormente parece bastante claro,
durante un segundo la fortuna permite que la vida continúe. Ahora bien, analicemos
el desafortunado caso contrario. En un tiempo determinado en el futuro después
que pase ese segundo todos nos convertiremos en polvo. Asumamos que el fin
ocurre en un tiempo (x) que le corresponde una hora dada con sus minutos y
segundos asociados. Un segundo antes de (x), la persona sigue viva. Si
dividimos el segundo en la mitad tendemos la mitad del tiempo, y si lo volvemos
a dividir obtendremos la mitad de la mitad, y así sucesivamente hasta el infinito. Es decir, hasta que el
tiempo tienda a un valor de la mitad, de la mitad, de la mitad, etc. Pero como
es infinito, quiere decir que se necesitan infinitos segundos para llegar al infinito o hasta que el número
tienda a un valor que se relacione con el tiempo del fin. Sin embargo, en la
hora actual, se llego al tiempo a el cual la vida de la persona ya se fue por
completo. Lo que plantea la siguiente paradoja, si se va la vida no puede estar
vivo a pesar de que faltan infinitos segundos para completar el segundo final- como mostrado en el dibujo de abajo-,
o si está vivo no se ha ido la vida, simplemente porque faltan infinitos
segundos para llegar al infinito.