Sunday, November 25, 2012

Voy a tomar una siesta./ I'm going for a nap.

Esas fueron las últimas palabras que se les oyeron decir hasta el día siguiente. Eran las tres de la tarde cuando recostó su cabeza sobre la almohada y casi sin moverse, en la misma posición, se despertó el día siguiente, a las seis de la mañana. El día era caluroso con un radiante sol que alumbraba hasta dentro de la casa. Ella abrió los ojos y se quedo quieta por un minuto o dos, pestañaba pero se le notaba un poco desorientada, me imagino que pensando si era el mismo día o el día siguiente. Me acerque a ella, le di los buenos días con un beso en la mejilla, le pasé un periódico y un café bien cargado. Me dio las gracias y me dijo que no había desandado así en años.  Se sentía más joven, más alegre, con más ganas de vivir. Cuando terminó el café, se paró de la cama y se acerco a la ventana de caoba, hay que respirar aire fresco me dijo. La brisa corrió por el pasillo cuando se abrió la ventana volteando unas hojas que se encontraban sobre la mesa. Cuando hice el intento para pararme me dijo, no te preocupes, yo me hago cargo. Después del desayuno nos vestimos y salimos al mercado. Yo también me sentía relajado, y contento. Lo que hace una buena siesta, pensé, después de todo el descanso del cuerpo te alivia el alma. 

These were the last words she said before she went to sleep until the next day. It was three o´clock in the afternoon when she laid her head on the pillow, and almost in the same position, she woke up the next morning at about six. It was a warm day and the sun shined inside the house. She opened her beautiful eyes and stayed still for a minute or two. She looked disoriented before blinking. I wondered whether she thought it was the same day or the one after. I went closer before kissing her on the chin and saying good morning my dear. I handed over the newspaper and an espresso coffee. She thanked letting me know that she had not slept that well in seven long years. She looked younger, happier, trying to move on. When she finished with her cup of coffee, she stand up from the bed and walked to the oak window. It is important breathing fresh air she said. The cold morning breeze ran through the corridor making some sheets located on the table to fall to the floor. When I tried to pick them up she did not let me, I´ll do it she continued. After breakfast we got ready and went out to the market to buy some groceries. I also felt quite relaxed and optimistic. Blame the nap, I thought. After all, resting your flesh also heals your soul.

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